La pregunta central es si hay uniformados en el territorio, o si su presencia se convierte en prevención, confianza y protección real.
Por David Patiño | Barrancabermeja vive en una
paradoja que ya no admite discursos vacÃos, mientras la PolicÃa anuncia
operativos recurrentes, ruedas de prensa con capturas y resultados en redes
sociales, la ciudadanÃa sigue enfrentando hurtos, extorsión, amenazas,
homicidios selectivos y miedo constante, aun lado queda la sensación seguridad
momentánea, el pan de cada dÃa la autoridad llega tarde, o como dicen los
barranqueños “tarde como la policÃa” y se va rápido o no llega, y si llega,
llega atropellando al de a pie.
Una institución bajo la lupa, recientemente se
conoció de la captura de nueve policÃas entre estos tres Suboficiales y seis
patrulleros, adscritos al Departamento de PolicÃa Magdalena Medio DEMAM, presuntamente
por los delitos de concierto para delinquir, hurto de recursos naturales (madera)
y apoderamiento de hidrocarburos, entre otros delitos imputados, esto marca un
punto de inflexión en el debate local.
Según el reporte de La Popular Stereo Colombia TV,
una comisión de la SIJIN y la SIPOL proveniente de la ciudad de Bogotá ejecutó
las capturas el 28 de octubre de 2026 en los municipios de Barrancabermeja,
Puerto Wilches y el corregimiento El Centro en Santander y otros en el cercano
municipio de Cantagallo – BolÃvar.
De igual forma mientras no existan cargos confirmados, ni
decisiones judiciales, se trata de presunciones; pero la sola necesidad de
traer unidades externas de policÃa, para adelantar los procedimientos ya revela
la gravedad institucional del caso, ya que si se tenÃan las órdenes de captura
porque el procedimiento no se ejecutó con unidades de la zona, lo que deja
mucho para discernir si el grado de confiabilidad de los policÃas que tenemos
en el territorio es algo para debatir.
Este hecho no puede leerse como un episodio aislado, asÃ
mismo un análisis de la revista Cambio, basado en el registro SIRI de la
ProcuradurÃa, encontró que entre enero y agosto de 2026 la PolicÃa concentró el
70,3% de las sanciones disciplinarias del paÃs, 892 de 1.268 personas
sancionadas son policÃas, lo que básicamente define que siete de cada diez
policÃas estén involucrados en faltas disciplinarias o actividades que no son
del resorte del servicio de policÃa o en actos del servicio, pero sà evidencia
un problema estructural de control interno, selección, supervisión y
consecuencias.
La corrupción destruye la seguridad, la
corrupción policial no es un asunto interno ni una mala cifra estadÃstica. En
un territorio como el Magdalena Medio, donde operan redes de hurto, extorsión,
fleteo y violencia, GAO (FARC – ELN – EGC) GDCO (Bandas Delincuenciales y
BACRIM, cada uniformado que traiciona su deber puede convertirse en un eslabón
de impunidad, proteger estructuras criminales, desabriga a las vÃctimas y rompe
el pacto básico entre comunidad y Estado.
Por eso, la respuesta institucional no puede limitarse a un
comunicado, o meramente a un consejo de seguridad para analizar las dinámicas
delictivas de momento, Barrancabermeja exige investigación seria, separación
preventiva cuando corresponda, revisión de antecedentes y bienes, sanciones
efectivas sin proteccionismo internos basados en rangos, roles y cargos.
También exige no criminalizar a toda la institución, muchos policÃas cumplen
con riesgo y honestidad su labor constitucional, proteger y servir, pero
proteger al uniforme o la institucion no puede significar proteger al corrupto.
Presencia no es seguridad, la PolicÃa ha
reportado acciones recientes en la zona, sin número de capturas por hurto,
prevención de fleteos en el sector bancario y operativos contra estructuras
delincuenciales. Esos resultados deben reconocerse, sin embargo, una captura
anunciada no equivale a un territorio recuperado.
Si después del operativo no hay sostenibilidad en
investigación, judicialización, protección de testigos, recuperación de zonas
crÃticas y seguimiento a las bandas, el delincuente regresa y la comunidad
vuelve a quedar sola. La seguridad no se mide por la cantidad de fotos de
capturas, sino por la capacidad de evitar el siguiente delito, desarticular la
red que extorsiona y sostener la presencia policial constante en los barrios.
Menos policÃas apáticos y reactivos, más servicio cercano
y amable, hay otro sÃntoma que la ciudadanÃa percibe con claridad,
una PolicÃa reactiva, distante y excesivamente concentrada en sus teléfonos
inteligentes y en su imagen digital. Publicar capturas, videos y balances puede
ser una forma legÃtima de rendición de cuentas; el problema aparece cuando la
comunicación reemplaza la gestión.
Barrancabermeja no necesita influencers con uniforme, necesita
más patrullaje comunitario permanente, respuesta oportuna a las llamadas,
atención digna a las vÃctimas, seguimiento a las amenazas contra lÃderes
sociales y presencia sostenida donde se concentra la extorsión y el hurto. Una
institución que responde con rapidez en Facebook, Instagram, TikTok o X, pero
con lentitud ante una emergencia real, pierde legitimidad, aunque acumule
reproducciones.
El costo de la rotación, la reciente renuncia
del secretario de Seguridad Ciudadana y convivencia Eduardo RamÃrez Alipio,
tras casi tres años en la administración de Jonathan Vásquez, volvió a poner
sobre la mesa una pregunta estructural: ¿cuántos cambios de mando puede
resistir una estrategia de seguridad sostenible? Cuando cambian los secretarios,
los comandantes sin continuidad, o las metas claras de evaluación pública, los
planes terminan archivados y las comunidades se convierten en laboratorios de
ensayo y error.
El problema se agrava cuando la rotación alcanza a la propia
estructura policial. Desde el inicio del actual capÃtulo de gobierno del
alcalde Jonathan Vásquez, se habla de que seis coroneles han pasado por la
comandancia del Departamento de PolicÃa del Magdalena Medio (DEMAM), desde el
2024 a la fecha, sin contar la sucesión de comandantes en la Estación de
PolicÃa de Barrancabermeja encargada de la seguridad del distrito. Esa
constante rotación se traduce muy mal para el conocimiento del territorio, el
seguimiento de las estructuras criminales y la comprensión de las necesidades
reales de seguridad de Barrancabermeja y del Magdalena Medio.
No se trata de negar que los ascensos, traslados y relevos
formen parte de la carrera policial. El problema es cuando el relevo se
convierte en una rutina constante sin polÃtica de continuidad, cada comandante
llega, implementa su propia lectura del territorio, deja planes incompletos y
se va antes de poder rendir cuentas por los resultados. Mientras tanto, las
bandas crecen reclutan y siguen ordenando en los barrios, horarios y rutas de
economÃa ilÃcita y las debilidades institucionales internas, creando un vacÃo
de justicia difÃcil de subsanar que vuelve y se repite a los pocos meses.
La seguridad no puede depender del estilo personal de un
funcionario entrante o saliente, requiere inteligencia territorial operativa, estructuración
fuerte de acciones judiciales coordinadas estable entre PolicÃa, FiscalÃa,
AlcaldÃa y comunidad, indicadores verificables y una polÃtica que sobreviva a
los cambios de cargo. Barrancabermeja no necesita más comandantes de paso o en tránsito,
necesita liderazgos con permanencia suficiente para conocer el territorio,
construir confianza y responder por resultados.
Cuando la polÃtica secuestra la seguridad, a esta rotación se suma un problema aún más complejo, la disputa polÃtica entre la AlcaldÃa y la Gobernación, que termina pagándola la ciudadanÃa. El secretario Eduardo RamÃrez impulsó, con recursos de seguridad del Distrito, un Centro de Monitoreo Distrital con cámaras de última tecnologÃa, que opera 24/7 con 200 cámaras y 13 gestores de convivencia, veteranos de la fuerza pública capacitados en CCTV, alarmas y botones de pánico. Sin embargo, según información conocida proveniente de la SecretarÃa de Seguridad Departamental, el gobernador Juvenal DÃaz habrÃa dado una orden expresa al comandante del Departamento de PolicÃa de Bucaramanga un general de mayor rango y este a su vez sobre la lÃnea de mando replico la orden al Comandante del Departamento de PolicÃa Magdalena Medio un Coronel saliente de menor rango y antigüedad, para no ubicar efectivos de la policÃa en el centro monitoreo distrital como apoyo al centro de cámaras distrital de la AlcaldÃa, lo que traducirÃa en respuesta más agiles y prontas en el territorio por parte de los cuadrantes de policÃa asignados, situación que ha generado respuestas tardÃas del servicio de policÃa y habrÃa dejado engavetado el convenio de articulación entre la alcaldÃa y PolicÃa.
Si esa versión se confirma, estarÃamos frente a algo más
grave que una diferencia polÃtica, serÃa la seguridad de Barrancabermeja
convertida en rehén de una pelea entre poderes. No importa si el desacuerdo es
por afinidades polÃticas, o por el vÃnculo familiar de la senadora del Pacto Histórico
con el alcalde o por cualquier otra rivalidad polÃtica antigua. De igual manera
yéndonos a la práctica cuando una cámara detecta una emergencia y no hay unidad
de reacción, el perjudicado no es un alcalde ni un gobernador; es un ciudadano de
bien, al que le roban, extorsionan o agreden. Como dicen los barranqueños, el
Gobernador Juvenal “ni raja ni presta el hacha el general” y “nos bailó el
indio” mientras las autoridades discuten quién manda, la ciudad espera una
respuesta que no llega.
La Gobernación ha anunciado varias veces inversiones
superiores a 40.000 millones de pesos en seguridad para Barrancabermeja,
incluidas cámaras, drones, centro de monitoreo y unidades de reacción. Pero
anunciar recursos que no llegan no dan tranquilidad, no basta si la
articulación operativa falla por razones polÃticas. Barrancabermeja necesita
que el centro monitoreo distrital y la PolicÃa funcionen como un solo sistema,
no como territorios de poder en disputa.
Una agenda posible, para recuperar la credibilidad
y eficacia, la PolicÃa en Barrancabermeja debe pasar de la vitrina al
territorio:
- Depuración
transparente: investigar a fondo los casos de presunta corrupción y
publicar avances sin convertir la información en propaganda.
- Cero
tolerancia institucional: sanciones reales, control interno fortalecido y
separación de quienes traicionan el uniforme.
- Inteligencia
territorial: sustituir recompensas improvisadas por análisis de redes
criminales, zonas crÃticas y patrones delictivos.
- Medidas
al azar: planes de recompensas para
alivianar la tensión del momento en redes pero dónde quedó la capacidad operativa
y de reacción de la policÃa judicial, sumado a la actividad preventiva de
la policÃa.
- Presencia
sostenida: patrullaje comunitario permanente, no solo operativos
mediáticos.
- Protección
efectiva de lÃderes sociales: rutas de protección, seguimiento de amenazas
y responsabilidad clara cuando fallan.
- Indicadores
ciudadanos: medir no solo capturas, sino reincidencia, extorsión, hurtos,
tiempos de respuesta y confianza de la población.
La legitimidad no se filtra, la PolicÃa no
recupera credibilidad con un video bien editado ni con un balance de capturas.
La recupera cuando el ciudadano ve que quien denuncia no queda expuesto, que
quien delinque responde ante la justicia y que quien corrompe el uniforme
enfrenta consecuencias.
Barrancabermeja no puede seguir financiando con miedo una
seguridad de anuncios, rotaciones y medidas al azar. Mientras la institución
priorice la imagen sobre el territorio, la reacción sobre la prevención y la
protección institucional sobre la rendición de cuentas, la ciudad seguirá
esperando lo que merece; una PolicÃa presente, inteligente, honesta y al
servicio de su gente.
“La seguridad no se construye con likes, se construye con presencia honesta, escucha ciudadana y una PolicÃa que protege el territorio antes de proteger su imagen.” David Patiño.
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David Patiño - Politólogo, Asesor SVSP, Magister en Proyect Management, Asesor polÃtico, Estadista Criminal, - Reserva P. Mindefensa
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