"Amanecerá y veremos"

Dos senadores surgidos del mismo territorio representan proyectos distintos, pero sus trayectorias y alianzas despiertan una inquietud común: ¿la política responde a convicciones o simplemente a cálculos de poder electorales?



Por Milton Ardila | Dos senadores, dos historias y un mismo territorio. El Magdalena Medio vuelve a tener representación en el Senado de la República, pero también tiene dos nombres que despiertan preguntas inevitables: Gustavo Adolfo Moreno y Laura Cristina Ahumada. Dos figuras políticas que llegaron en circunstancias diferentes, aunque quizá respondiendo a dinámicas más parecidas de lo que muchos creen.

Para entender el presente hay que comprender primero cómo funciona la política. Existen las convicciones ideológicas, las apuestas programáticas y también la política del acomodo, aquella que se adapta a las circunstancias y encuentra siempre la manera de sobrevivir. Del dicho al hecho, como suele decirse, hay un largo trecho.

La primer curul.

Si comenzamos por Gustavo Adolfo Moreno, debemos recordar que su llegada al Senado no fue producto de la casualidad. Su carrera política tuvo un impulso importante en Barrancabermeja y muchos reconocen el papel que desempeñó el entonces alcalde Alfonso Eljach en su consolidación como figura electoral.

También es cierto que, durante ese proceso, surgieron denuncias y cuestionamientos alrededor de programas institucionales que, según diferentes sectores, habrían sido utilizados para fortalecer apoyos políticos. Nada de ello ha sido demostrado por las autoridades competentes y, por esa razón, no corresponde hacer señalamientos ni emitir juicios de culpabilidad.

Sin embargo, la política también se analiza a partir de los patrones. Y es precisamente ahí donde aparecen las dudas. Gustavo Adolfo Moreno, lejos de representar una izquierda tradicional, terminó respaldando muchas de las iniciativas del gobierno de Gustavo Petro y, según se comentó en los círculos políticos, obtuvo importantes cuotas burocráticas como resultado de esos acuerdos que siempre se mencionan y rara vez se prueban.


Posteriormente aparecieron nuevas denuncias relacionadas con presuntos manejos políticos en entidades públicas y nuevamente surgió la misma pregunta: ¿el respaldo ciudadano es producto de una verdadera identificación ideológica o existe un sistema de impulsos políticos sostenidos desde el poder institucional?

No se trata de afirmar una respuesta definitiva. La intención de esta columna es otra: invitar a la reflexión. Porque cuando ciertos comportamientos se repiten en distintos escenarios y en diferentes momentos, el ciudadano tiene el derecho y el deber de formular preguntas.


Además, resulta interesante observar el entorno político que rodea al senador. Varios de sus aliados han transitado por movimientos de minorías y partidos alternativos, desde donde han construido proyectos que se presentan como socialdemócratas o de centroizquierda. El fenómeno, más que ideológico, parece responder a una estrategia de adaptación permanente.

La segunda curul. 

Pero el Magdalena Medio también eligió a Laura Cristina Ahumada, una revelación y hoy nueva dirigente política. Y confieso qué, quien escribe estas líneas apoyó durante la consulta interna del Pacto Histórico en octubre de 2025. Lo hice convencido de que representaba una propuesta diferente y una oportunidad de renovación.

Hoy, sin embargo, el panorama nacional ha cambiado. El Pacto Histórico perdió importantes espacios de poder y la política colombiana atraviesa una nueva recomposición. En ese escenario, la pregunta vuelve a surgir: ¿Laura Cristina Ahumada mantendrá las banderas que la llevaron al Senado o tomará otro camino político?


Muchos analistas nacionales, medios de comunicación y conversaciones de café en Barrancabermeja han planteado esa posibilidad. Ojalá se equivoquen. Ojalá la senadora permanezca fiel al proyecto político que le permitió alcanzar la curul y no termine acercándose al nuevo poder únicamente por conveniencia.

También es cierto que su proyecto político contó con el respaldo de su esposo, hoy alcalde Jonathan Vásquez, y que su ascenso electoral no puede entenderse separado de la estructura política que la acompañó. En ese aspecto, la comparación con Gustavo Adolfo Moreno resulta inevitable.



No escribo estas líneas desde la crítica destructiva. Lo hago desde la autocrítica. Como ciudadanos debemos aprender a revisar nuestras decisiones políticas, reconocer nuestros aciertos y también nuestros errores. La democracia no termina cuando depositamos el voto; por el contrario, ahí es cuando comienza la verdadera responsabilidad del elector.

En política sucede algo parecido al fútbol. Hay partidos que se ganan, otros que se empatan y algunos que se pierden. Gustavo Adolfo Moreno parece ser un jugador que rara vez pierde. Siempre encuentra la manera de mantenerse cerca del poder y de jugar en el equipo que más le conviene.

Laura Cristina Ahumada, en cambio, es un personaje mucho más difícil de leer (por lo menos para mi). He intentado comprender sus movimientos políticos y, honestamente, no lo he logrado. Su siguiente paso es impredecible y eso genera incertidumbre entre quienes confiamos con el voto, en su proyecto político.

No tengo pruebas para afirmar que vaya a traicionar las banderas del Pacto Histórico. Sería irresponsable hacerlo. Pero tampoco puedo ignorar las preguntas que circulan en el ambiente político nacional y regional. Como dice ese popular meme de las redes sociales: “No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”.

Y precisamente porque la política se construye con confianza, los ciudadanos tenemos derecho a exigir claridad. Los dos senadores que hoy representan al territorio hacen parte de proyectos que, más temprano que tarde, volverán a enfrentarse por el poder local en Barrancabermeja.

Todos conocen la intención de Alfonso Eljach de regresar a la Alcaldía y también las aspiraciones del actual grupo de gobierno de mantenerse en ella. Por eso las decisiones que tomen estos dos congresistas durante el próximo año, tendrá profundas repercusiones en la política local. 

Por esa razón, esta columna quiere hacer una solicitud respetuosa a la senadora Laura Cristina Ahumada: no le dé la razón a quienes hoy la señalan de abandonar el proyecto que la llevó al Congreso. No les dé la razón a los medios nacionales ni a quienes ya la ubican en el barco del nuevo poder.

Quienes votamos por el cambio no queremos sentirnos obligados, en unos años, a reconocer que nos equivocamos nuevamente. Queremos coherencia, independencia y un verdadero control político desde el Senado de la República.

De Gustavo Adolfo Moreno puedo decir que siempre hemos estado en orillas ideológicas distintas. Nunca he compartido sus métodos políticos, aunque entiendo las dinámicas que le han permitido construir su proyecto y mantenerse vigente en el escenario nacional.

Al final, quien escribe esta columna termina en una encrucijada muy particular. No apoyé a Gustavo Adolfo, pero sí apoyé a Alfonso. No apoyé a Jonathan, pero sí respaldé a Laura Cristina en la consulta. Tal vez esa sea una buena muestra de las contradicciones que vivimos los colombianos al momento de elegir.

La política también exige humildad para reconocer que podemos equivocarnos. Por eso esta columna no pretende dictar sentencias ni señalar culpables. Simplemente deja sobre la mesa una serie de preguntas que el tiempo, y únicamente el tiempo, será capaz de responder.

Por ahora, solo queda esperar. Como suele decir mi madre: "amanecerá y veremos".
____

Milton Ardila - Comunicador social (EF) - Defensor de Derechos Humanos.
Estoy en todas las - Redes sociales como: @Miltonardilaag

Facebook - Instagram - X-Twitter - YouTube - TikTok 
________________________________

Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor y no comprometen la posición editorial, institucional o periodística de Enfoque Objetivo. El medio actúa únicamente como escenario de difusión de ideas y garantiza el respeto por la libertad de expresión y el pluralismo informativo.


Publicar un comentario

0 Comentarios